ZAMORA, 1 DE SEPTIEMBRE.- Aunque sólo representa una de las primeras
presentaciones públicas para la mayoría del elenco que integró
el espéctáculo ¡Viva la Zarzuela!, dirigido por el profesor
de Repertorio Vocal de origen español, Julio Alexis Muñoz,
en este municipio, la participación de cada uno de los 12
alumnos del festival Ars Vocalis hace albergar esperanzas
sobre el futuro del arte vocal mexicano en el panorama internacional,
pues el compendio de las obras elegidas por Muñoz pudo ser representado con los
visos de un sentido dramático que aporta mayor seguridad a
la ejecución vocal. El Teatro Obrero de esta ciudad fue la sede de un nuevo
recital ofrecido por una porción de los 70 alumnos que integran
el programa pedagógico y artístico, y que en este caso se dedicaron
al estudio de las características que contiene el aria
de zarzuela, como la dicción con acentos que representan a
diversas regiones de España, así como el lenguaje corporal
que es inherente a diversos personajes de su cultura popular,
entre otras. Aunque en mayor o menor medida de éxito, pues es
de recordar que los jóvenes cantantes todavía están en su
etapa de desarrollo y tienen la oportunidad de entrar en contacto
con maestros de nivel internacional o durante las tres
semanas que tiene como duración Ars Vocalis este año, se
deben destacar algunas participaciones notables, como la de
la soprano Diana Peralta, quien hizo su primera intervención
con la Romanza de Rebeca, de Pablo Luna, pieza en la que la
joven puso énfasis en esa forma de dicción ya mencionada pero
también en la expresividad de su rostro, siempre sonriente,
apoyada en el movimiento sugerente de los hombros y lo categórico
del movimiento de sus manos, sumado a un registro
sonoro limpio y potente. Otro caso es el de Jorge Antonio
Espino, barítono que presentó Romanza de Vidal, perteneciente
a la zarzuela Luisa Fernanda, de Federico Moreno
Torroba, a quien ciertamente le es todavía necesario llegar
con plenitud a las notas agudas aunque eso es un asunto que se
resolverá con el ejercitamiento y la madurez natural de la voz
que llega con la edad, por lo que no es aventurado asegurar
que su carrera debe ser observada desde hoy por el público,
pues le depara buenos momentos al arte musical mexicano.
Al mismo tiempo, se presentaron otros alumnos del mismo
curso que trabajan todavía en dominar el espacio escénico
con mayor soltura y en encontrar más claridad en las palabras
pronunciadas bajo la técnica del canto, y aunque la edad aún
juega un papel importante en la lista de retos a vencer, sobre
todo en el caso de los hombres, sigue firme esa esperanza que
se mencionó arriba sobre lo que el país puede obtener a
través de ellos. Otro punto a hacer notar y
que se hizo presentar en el recital, se refiere a la inercia de
especialización que todavía es reciente en la educación vocal
en México, pero que con el diseño de la programación
que contiene el festival desarrollado en Zamora podría
consolidarse de manera definitiva cuando los alumnos que
participan por ahora inicien la búsqueda de esa misma
propuesta educativa en sus respectivos lugares de origen,
o bien, en los países que ya la tienen con mayor presencia y
que pueden ofrecerles los conocimientos necesarios para
desarrollar sus objetivos antes de trasladarlos e implantarlos
en su propia nación.